Os dejamos por aquí un vídeo en el que Tomás, cursillista ucraniano de la ciudad de Leópolis, nos explica que acaban de empezar con la preparación de un cursillo en tiempo de guerra. «Nuestro propósito es salvar a tantas almas como podamos y conquistar el mal con el bien». Su determinación es admirable, un verdadero ejemplo a seguir.