“Sabemos que no podemos hacerles el mejor regalo a nuestros hijos que esta inversión en su camino, si Dios quiere, hacia su santidad”

Somos Laurita y Santi, la familia Espinosa de los Monteros Santidrián 

Hicimos nuestros cursillos hace 4 años y somos parte de la Ultreya de San Pedro Poveda. Tenemos 5 hijos: Claudia (13), Maite (11), Santi “Chitín” (7), Ignacio (5) y Rita (4).

Esta es nuestra segunda Pascua de familias… y vemos complicado que se nos presente otro plan que nos haga no repetir. Estamos enamorados de esta Pascua.

Este año fueron nuestros hijos quienes “exigieron” apuntarse. No conciben un plan mejor. Allí hacen amistad, familia, comunidad. Juegan, bailan, se forman y crean recuerdos que les acompañarán toda su vida. Sabemos que no podemos hacerles mejor regalo que esta inversión en su camino, si Dios quiere, hacia su santidad.

Maite nos preguntó el domingo cuándo era la siguiente clausura, que había quedado con sus amigas de la Pascua allí.

Este año nos hizo especial ilusión que nos recibieran Cristina Ortiz y María Salcedo, las gobernantas. Por ellas, hace 3 años, en una Ultreya, descubrimos esta Pascua y recordamos el brillo en los ojos de María al hablarnos de una experiencia que les había marcado profundamente.

Fuimos con un sabor agridulce. Los abuelos, Santi y Maite, pese a ser los primeros en apuntarse y tener tremenda ilusión de vivir la Pascua con sus nietos, el domingo de Ramos, el Señor les encomendó “lavarle los pies” al tío Carlos (hermano de la abuela Maite), que está en una situación de salud complicada y por el que aprovechamos para pediros oración.

Nuestra hija Claudia tampoco pudo venir, al estar en el extranjero.

Sin embargo, en la Pascua completamos la familia con tanta gente, cariño, generosidad y complicidad, que nos hizo sentir que era perfecta.

Repetimos plan de Semana Santa del año pasado, pero no repetimos Pascua. Cada Pascua es una experiencia diferente. El Espíritu Santo te toca de manera distinta. Así como el año pasado nos sorprendió lo efectivas que fueron las catequesis de niños y lloramos de emoción con las canciones y oraciones de la Vigilia Pascual, este año nos tocaron especialmente los rollos. Tanto testimonio lleno de humildad nos puso frente al espejo y el Espíritu Santo nos susurraba: “eso es para ti, apúntalo”. Vidas de entrega, claridad a la hora de priorizar lo que importa, amor y, sobre todo, presencia de Dios.

Hemos rezado mucho, nos hemos formado… y salimos con el corazón lleno para la acción.

No sabemos qué haremos el fin de semana que viene… pero tenemos claro lo que haremos la próxima Semana Santa.

¡De colores!

Familia familia Espinosa de los Monteros Santidrián 

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